GAD ASCAZUBI

Sobre la Parroquia

Historia

Relatar la historia de Ascázubi o como se la conocía antes como San Juan de Abanín, constituye un verdadero desafío. No se cuenta con libros o documentos que den a conocer los acontecimientos de aquella época, únicamente se conoce por los relatos que han pasado de generación en generación.

En manos de sus pobladores se halla tal vez el único documento que puede dar luces de la vida de este hermoso lugar antes del tiempo de la República, su autor en vida fue el profesor Luis Enrique Herrera, quien fuera también director de la »Escuela Coronel Urrutia», maestro que dedicó 12 años de su vida a educar a los niños de este pintoresco pueblo, a partir de 1938 a 1950, él como catedrático constató la necesidad de dejar constancia de algunos acontecimientos destacados en un libro que tituló «Libro de oro de la parroquia de  Ascázubi» Este contenido ahora es invaluable, habla de quienes pudieron ocupar esas tierras y de sus costumbres.

Esa información, por ser de gran importancia relacionada con aquellos pobladores de Ascázubi durante la colonia y con su forma de vida nos permitimos transcribirla a continuación:

En los oscuros y desconocidos tiempos antiguos se pierde la historia de esta población y ‘el hombre primitivo no ha dejado huellas que hablen de su existencia. El aborigen que habitó estas comarcas fue indudablemente de procedencia de los caras y el cacique que dio origen a la formación del ayllu que residía en lo que hoy es Ascázubi, debió llamarse Abanín, ya que hasta el año de 1912 era éste el nombre heredado de los antepasados, sin duda, debido a la costumbre de denominar a los lugares con el nombre del jefe y por ende a la tribu. Por los restos de trastos de barro que abundan regados por todas partes se deduce que la tribu Abanín fue numerosa y que la ocupación más notable era la alfarería de la que eran especialistas, sus cántaros, ollas, vasos, etc. Nos dicen claramente de su habilidad y aun de su habilidad y aun de su nivel de cultura que no es muy inferior a la incásica. No son numerosas las tumbas o tolas y frecuentemente se en encuentran huesos casi a flor de tierra junto a tiestos de varias calidades y abundantes piedras, todo esto indica que solo los gobernantes eran enterrados en tolas o huacas y que los gobernados apenas los cubrían con montículos pequeños de tierra. Sin duda creían en la vida ultraterrenal del espíritu del difunto y de la necesidad de los enseres y alimentos preferidos por cada uno que los enterraban rodeados de todo esto, como lo hacen hasta hoy los indígenas. Idólatras como todas las tribus aborígenes, eran los abanines, puesto que hay vestigios de adoratorios en las cimas del Pambamarca y un ídolo de piedra se conserva en la Escuela como testimonios de su religión poliólatra. A la llegada de los incas debieron formar parte del Reinó de Quito y confederados con los quinchés ya que así permanecieron hasta hace poquísimo tiempo y conservan hasta hoy la tradición y la costumbre.

Conquistados por los Incas, los abanines formaron parte del lmperio de Tupac Yupanqui sin resistencia, sin duda alguna, porque no hay tradición que diga lo contrario. Por tanto, fueron gobernados por los soberanos Huayna Cápac y Atahualpa al ritmo de los hechos históricos generales del País, en esa época.

Los españoles pasaron por aquí en persecución del Inca Rumiñahui que huyó al Norte. Nada más se conoce de la historia de Ascázubi en la colonia.

Podemos deducir fácilmente por lo expuesto en el libro de oro de la parroquia, que la pujanza y tenacidad de la gente ascazubense fue heredada de sus antepasados abanines, posteriormente cuando el anejo Abanín se elevó a la categoría de parroquia, se bautizó al sector con el nombre de Ascázubi en honor al prócer de la independencia. He aquí un extracto de su fructífera biografía.

 

Francisco Javier Ascázubi

Francisco Javier Ascázubi, patriota quiteño de importancia vital en los hechos de la Revolución del 10 de Agosto de 1809.

Fue Teniente Coronel, cargo designado por la Junta Soberana de Quito. Al mando de un pequeño ejército marchó hacia el norte de Quito para intentar detener las fuerzas represoras realistas de Nueva Granada, para cumplir ese propósito dividió su ejército en dos secciones, entregando el mando de una de ellas a Manuel Zambrano.

Los quiteños fueron vencidos fácilmente por los experimentados españoles, luego de que este valiente Coronel fue capturado lo trasladaron a Quito y lo encerraron en los calabozos del Cuartel de Lima. En ese lugar fue una víctima más del sangriento asesinato de los Patriotas Quiteños, el 2 de agosto de 1810.

Ascázubi no es solo un pueblo pujante cuya fisonomía ha cambiado mucho en los últimos años gracias al empuje de su gente, tomando en cuenta que apenas se encuentra a una hora de Quito y se lo puede alcanzar por una carretera completamente asfaltada. Esta parroquia también tiene historia, hechos que se han desarrollado en el mismo pueblito o en sus alrededores, pero que igual son parte de su existencia. Don Diego Bonifaz, propietario de la hostería Guachalá que funciona en la casa de la antigua hacienda del mismo nombre, en una entrevista en el 2013, dio a conocer algunos episodios que demuestran que Ascázubi está como sumergido en el tiempo. Se formó y desde entonces ha continuado existiendo y creciendo.

“Josefina Ascázubi se casó con Neptalí Bonifaz Secretario General de la Embajada del Perú más o menos hacia 1874, este personaje tuvo sus hijos en Ecuador y dejó el servicio diplomático en la famosa Guerra de los Cuatro Días, episodio cruento de la historia ecuatoriana. Cuando doña Josefina queda viuda, recibe la suma de cien mil sucres como herencia y compra la hacienda de Guachalá cuyos predios alcanzaban hasta Ascázubi, tomando en cuenta que la hacienda tenía 12 mil hectáreas, un verdadero latifundio, inmenso con muchísimos documentos como «los debo y pagarés», doña Josefina era mi bisabuela.

«Si recorremos las páginas de la historia ecuatoriana podemos constatar que existe un Manuel Ascázubi quien procreó tres hijas: Avelina, María y Josefina (mi bisabuela). Doña Avelina se casó con José María Laso de la Vega, con quien a su vez tuvo dos hijos: Juan Manuel Laso Ascázubi (fundador del partido socialista en el Ecuador), él mismo que se casó con María Carrión (madre de Bolívar y Patricio Laso)». María Ascázubi (hija de Manuel a quien ya mencioné) en su primer matrimonio se casó con Cristóbal Jijón y también tuvieron dos hijos, posteriormente ella se une en amor libre con Adolfo Páez».

Según lo manifestado por Diego Bonifaz, toda la familia de doña Josefina, incluidos sus descendientes, se vio obligada a salir del país durante el gobierno de Eloy Alfaro (1907).

Doña Josefina ya no retornó al Ecuador, ella muere en Europa, fue sepultada en Niza. Con la revolución Juliana, regresó al Ecuador Neptalí Bonifaz Ascázubi. Diego Bonifaz manifiesta que Ascázubi durante muchos años vivió prácticamente estancado y durante la reforma agraria un considerable número de personas dependía directa o indirectamente del Concejo Provincial, luego el pueblo fue creciendo y empezó a cambiar por completo, a cobrar más importancia, especialmente con las plantaciones de flores que en los últimos años se han ido extendiendo en los alrededores, al mismo tiempo han demandado mucha mano de obra. Hoy en día los cultivos de flores proliferan en gran parte de la zona, lo que aumentó la venta de tierras, con la aparición de las florícolas el pueblo de Ascázubi dio un vuelco en su desarrollo. La hacienda de Guachalá tampoco es igual como lo fuera antaño, como un detalle fehaciente de ello, Diego Bonifaz comentó que cuando él era niño podían andar días montado en un caballo y las tierras que pisaban las patas de la cabalgadura seguían siendo de Guachalá. «Quisiera comentarle otro detalle: mi abuelo, Neptalí Bonifaz, vendió una partecita de Urapamba que pertenecía a Guachalá, ahora ese sector es la parte baja de la parroquia de El Quinche. Y hay algo todavía, yo tampoco me olvido de la ruta que había que seguir para ir a Quito, me la sé de memoria: Cusubamba – Ascázubi – El Quinche – Checa – Yaruquí – Pifo – Puembo – Tumbaco – Cumbayá.  Al principio ese trayecto era solo para los mulares y caminantes, luego apareció la carretera que de todas formas significaba un viaje de tres horas para llegar a Quito».

Viene del tiempo y pertenece al tiempo

Se podría decir que el pueblo de Ascázubi viene del tiempo y pertenece al tiempo. Como cualquier otro pueblo tiene su propia historia y hay cosas que se han quedado en la memoria de aquellas personas que han vivido más largo por eso son ellas las que pueden dar a conocer detalles, circunstancias que en épocas pasadas fueron parte de un propósito, de los anhelos de los antiguos moradores que siempre lucharon y que hicieron lo mejor para su lugar natal.

Dicen que hubo muchas tolas en la parte alta del poblado cuando construyen el canal de riego El Pisque. Eso también lo contó don Gonzalo Almeida (+), quien fue un ascazubense de la memoria grande, quien en ese entonces podía proyectarse a un viaje retro respectivo. Y esa gente antigua es la que piensa que existió mucha más gente que ahora, especialmente si hay que referiste al sector de El Quinche y sus alrededores pueblo que se encuentra a escasos kilómetros de la parroquia.

Ascázubi cumplió 110 años como parroquia, la fecha de fundación existe en un antiguo documento relacionado con la parroquializacion de acuerdo a datos recabados, se formó un comité de parroquializacion en este participaron activamente algunas personas: Dr. Ricardo Ortiz, José Jarrin, J. Miguel Vásquez M. y Aquiles Jarrin y Abraham Santa Cruz quien fue director de la escuelita del pueblo, hombre sin duda preparado y preocupado ante las aspiraciones de los ascazubences, él hizo conciencia en la gente del anejo de aquellos tiempos por eso se formó el comité de pro-parroquialización, al que dominaron “Luz y Progreso”, el director de la escuela fue el que verdaderamente motivó a los pobladores. Miguel Vásquez, otro profesor que venía de Quito, también se unió a la gente que tenía esa legítima aspiración, ese maestro llegó a ser un visitador escolar de la zona. Estos dos profesores fueron los gestores de ese proyecto para que San Juan de Abanín como se conocía en ese tiempo Abañin al pueblo, llegara a ser una parroquia.

Todo constituyó una ardua lucha, de grandes sacrificios, en aquellas épocas no había teléfono para gestionar contactos, ese grupo también hizo gestiones en el municipio de Cayambe, desplazarse a esa ciudad era caminar toda la noche, lo mismo sucedía si la diligencia había que hacerla en Quito, demasiado sacrificado para los integrantes de las comisiones. Viajar a la capital de la república significaba una peregrinación tremenda, además en la ciudad se presentaba el problema para conseguir el forraje para los caballos y mulares. En Quito o en Cayambe había que dormir eso dificultaba cualquier gestión que quisiera hacer esta gente sencilla.

De acuerdo a los datos recabados, El Quinche pertenecía a Cayambe, lo mismo Guayllabamba; pueblos que posteriormente pasaron a ser de Quito. Ascázubi nunca fue de Quito y el propio presidente del concejo de Cayambe proporcionó un terreno para que se hiciera la cancha de fútbol y donde era la plaza, ahora funciona el centro de salud, el destacamento de policía, la guardería y del coliseo.

El proyecto de parroquialización comenzó en 1912 y culminó con éxito en 1913, paulatinamente se dieron algunas ventajas beneficio del poblado: hubo teniente político y secretario; el primer teniente político fue Nicanor Benítez, oriundo de Malchinguí, el telefonista era de El Quinche y el juez parroquial ascazubense. También se creó la primera oficina del registro civil, todo esto facilitó que se empezaran a formar las calles de pueblo. Poco a poco se fueron sucediendo los acontecimientos, por ejemplo la inauguración del tren como transporte público, fue un impacto positivo que sacudió el interés y la admiración con una mezcla de alegría, en todos los habitantes del pueblo, en un túnel cercano a poblado en el trayecto hacia El Quinche, escrito en una piedra grande, está registrada la fecha de la aparición del tren: febrero del año 1928 fue la primera ocasión en que la locomotora haciendo sonar el silbato halando algunos vagones, llegaba a la estación de la parroquia. No es difícil imaginarse el regocijo de la gente. La presencia del tren era una posibilidad cierta de conexión con la “gran ciudad” donde se trataban los asuntos más importantes del país.

Sabemos que Ascázubi tiene en su jurisdicción una zona de páramo, pero eso también fue parte del pasado. Las dueñas de las haciendas de Guanguilquí y de Iguiñaro, eran Mercedes Elena Donoso Martínez y Dolores Yépez Palacio, respectivamente entre las dos llegaron a un acuerdo y empezaron a usufructuar a los páramos en su propio beneficio. Doña Mercedes Elena tenía dos hermanos más, Juan Elías y don Carlos, todos ellos eran los propietarios de la hacienda que se llamaba Guanguilquí Monteserrín, pero esas tierras las dividieron entre los tres. Guanguilquí quedó para Juan Elías Donoso; San Carlos quedó para Carlos Donoso y Monteserrín para doña Mercedes. Fallece don Carlos y todo se conformó como un solo predio que a su vez se divide en dos partes: una para doña Mercedes y otro par Juan Elías.

En esas épocas no había violencia alguna en las calles del pueblo, tampoco en los alrededores, no existía médico que atendiera la salud de los ascazubenses que hasta se podían morir con una gripe fuerte.

Antaño Ascázubi fue como un granero para el país. La luz, el agua, el alcantarillado, los canales de regadío, en una época fueron las obras más significativas que hicieron posible el despegue de este pueblo. Ascázubi siempre ha sido una parroquia agropecuaria con sembríos tradicionales en las últimas décadas aparecieron los planteles avícolas y las plantaciones de flores, son significativos dentro de la vida económica de la zona, resaltando que son un producto de exportación.

La gente que nunca ha abandonado Ascázubi no olvida que de las 770 hectáreas de la hacienda de Guanguilquí, se desmembraron 50 hectáreas para los huasipungueros, esto se debió a la reforma agraria proceso muy polémico en nuestro país, el ejemplo lo dio Galo Plaza en Zuleta, quien repartió tierras, cabe anotar que las 50 hectáreas de Ascázubi están concentradas en un solo sector, de esa cantidad se entregaron tres hectáreas y media por familia, así lo determinaba la ley todo eso fue en la década delos 80. Cuando murieron los viejos, los jóvenes terminaron vendiendo la tierra y actualmente en ese lugar se formó la ciudadela San Juan de Guanguilquí y ahí vive gente no solo de Ascázubi sino de otros lugares.

Si nos proyectamos hacia el pasado, exactamente un siglo atrás, podemos comprobar que en un viejo libro que reposa en la biblioteca municipal de Cayambe, páginas 214 y 215, con respecto a la parroquialización de Ascázubi, se manifiesta lo siguiente (nos permitimos trascribir la parte pertinente por considerarla de suma importancia):

“EL ILUSTRE CONCEJO MUNICIPAL DE CAYAMBE”

CONSIDERANDO:

Que la solicitud presentada por los vecinos del anexo “Abanín”, tendiente a pedir que se eleve dicho anexo a la categoría de parroquia Civil, es muy justa y fundada.

Que la agrupación como individuos tienen el derecho de aspirar a su propia emancipación:

Que el informe del señor Jefe Político del Cantón, así como de la comisión compuesta por los señores Segundo R. Muñoz y Voctor Jarrín E. son enteramente formales a la creación de dicha parroquia:

 

ACUERDA:

  1. Elevar el anexo “Abanín” a la categoría de parroquia Civil.
  2. Dar a la expresada parroquia el nombre de “Ascázubi” para conservar vivo el recuerdo de nuestros Próceres o enaltecer su memoria Ilustre.
  3. Señalar como linderos para demarcación de la parroquia de Ascázubi los siguientes: por el Norte la quebrada de separación entre las haciendas de Monteserin y Chaquibamba; por el Sur las quebradas denominadas de “El Guanto” anexo “La Esperanza” perteneciente a El Quinche; por el Oriente, el lidero que divide los terrenos de Pambamarca y el Páramo de Santa Rosa de Cangahua, y por el Occidente las haciendas Santo Domingo y Chaquibamba perteneciente a la parroquia de Guayllabamba.- Dado en la Sala de sesiones del Concejo Municipal del Cantón Cayambe a 16 de julio de 1913.

Al presente contenido siguen algunas firmas destacándose la del Presidente del Concejo en aquel entonces, señor Emilio Maldonado.

 Y si nos remontamos hacia un pasado más antiguo todavía, podremos enterarnos de algunos datos históricos (obtenidos del mismo libro de la citada biblioteca) que dan a conocer que los primitivos habitantes de la parroquia de Ascázubi pertenecieron a la tribu de los Quinchis, al parecer bastante numerosa, en la zona existen muchas tumbas incásicas.

Posteriormente aparecieron los españoles que trajeron a la virgen de Oyacachi, en ese entonces hay un cacicazgo importante de los indios Amelizas.

Es importante destacar que en las citadas páginas se mencionan como hombres ilustres de Ascázubi, a las siguientes personas: José Miguel Vásquez, como fundador de la escuela; al sr. José Castellanos; y al licenciado Juan Reina-Drouet Santacruz a quien se le atribuye la fundación del Colegio Técnico de Ascázubi.